viernes, 26 de marzo de 2010

Guatemala en ''alerta máxima'' por las pandillas maras


(IAR-Noticias) 22-Ag-05 EFE

Las sangrientas disputas que protagonizan las temidas pandillas maras''Salvatrucha'' y ''18'', que dejaron esta semana 36 muertos y más de 80 heridos, se han convertido en un problema de ''seguridad nacional'' para las autoridades de Guatemala.

Desde el pasado viernes, las fuerzas de seguridad se encuentran en ''alerta máxima'' para evitar que los pandilleros se venguen en las calles por las bajas sufridas en los motines en cadena que las maras rivales protagonizaron el lunes en ocho cárceles del país.

El ministro guatemalteco de Gobernación, Carlos Vielman, dijo a los periodistas en una conferencia de prensa, que los operativos de vigilancia que se realizan en catorce áreas de la capital consideradas ''zonas rojas'', incluyen la participación de agentes encubiertos, debido a que ``el problema de las maras se ha convertido en un asunto de seguridad nacional''.

Vielman anunció también que han solicitado el apoyo de las autoridades de El Salvador y Honduras, debido a que temen que los pandilleros de la ''Mara Salvatrucha'' en esos países puedan llegar a Guatemala para sumarse a la lucha que mantienen con la ``Mara 18''.

Aunque estas pandillas siempre han mantenido pugnas por el control de territorios, hasta el pasado lunes las autoridades no habían advertido de que constituyen ``una bomba de tiempo''.

Ese día, la ''Mara Salvatrucha'' rompió un ''pacto de no agresión'' que mantenían ambas pandillas mientras permanecieran en prisión, y al unísono, con granadas de fragmentación, pistolas y cuchillos, atacaron a sus enemigos en ocho de las cárceles del país.

En los disturbios 36 pandilleros murieron y más de 80 resultaron heridos.

Aún se desconoce con precisión cómo los pandilleros introdujeron las armas a las cárceles, aunque se sospecha que los mismos guardias penitenciarios lo permitieron.

Tampoco se sabe el motivo por el que los ''Salvatruchas'' rompieron el pacto de no agresión y atacaron a sus rivales.

Pero el problema de las pandillas no se circunscribe a los enfrentamientos entre maras, ya que éstas son responsables de constantes delitos que se cometen a diario en los países centroamericanos en los que operan estos grupos delictivos.

Además de tráfico y consumo de drogas, asaltos, asesinatos, y violaciones sexuales, los pandilleros son acusados de exigir a los conductores del transporte público, comerciantes y parroquianos, un ''impuesto de guerra'' a cambio de no hacerles daño.

Aunque no existen datos oficiales precisos, extraoficialmente se asegura que en lo que va de este año más de 500 personas han sido asesinadas por los pandilleros en diferentes puntos de Guatemala, por negarse a pagarles las sumas que exigen.

La Cámara de Comercio Guatemalteco-Americana exigió al director de la Policía Nacional Civil (PNC), Erwin Sperenssen, más protección para sus integrantes ante el constante acoso de las maras.

''Las maras han crecido de tal forma que han penetrado en el seno de las empresas. Esto ha hecho que los negocios deban invertir más recursos en seguridad'', dijo a los periodistas Carolina Castellanos, directora ejecutiva de esa organización empresarial.

Decenas de vecinos de los barrios populares de las periferias de la capital guatemalteca, donde se concentra la mayor parte de los pandilleros, han tenido que abandonar sus residencias debido al chantaje de que son víctimas.

El académico y ex canciller guatemalteco Edgar Gutiérrez, en una columna de opinión publicada esta semana en un diario local, señaló que ``el progresivo control de territorio asociado a extorsiones a comerciantes ... y las frecuentes explosiones de violencia criminal, han convertido a las maras en un asunto de seguridad nacional y trasnacional''.

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